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Un jarabito para las defensas, por favor

Ayy! Como me gustaría poder recetaros un “jarabe para los mocos”, un “jarabe para la tos”, un “jarabe para aumentar el apetito” y… “¡un jarabe para aumentar las defensas!”
Y no solo yo, ¡sino todos mis compañeros! (Y como madre también, os aseguro, de evitar que mi peque se infecte tanto🥺).

Es habitual en esta época encontrar a familias que buscan un “remedio” que evite que los peques cojan infecciones cada 2 x 3. Se tiende a pensar que se debe a que tiene las defensas bajas… Pero no. Al contrario. Lo más probable es que sus defensas estén bien, de hecho ¡están pleno rendimiento!

Lo que ocurre es que por debajo de los 2-3 años de edad todavía nos encontramos con sistema inmune (aquel que protege a nuestro cuerpo de infecciones) “inmaduro”. ¿Cómo madura? Pues CON TIEMPO y COGIENDO TODOS LOS “BICHOS” QUE PASEN POR SU CAMINO para que su cuerpo genere poco a poco linfocitos de “memoria”😈🦠. El proceso de inmunización es irremediable.

Los niños y niñas pueden sufrir hasta 8-10 procesos infecciosos banales al año (los más peques, de escuela infantil o con hermanos mayores incluso 12-15 infecciones). Y teniendo en cuenta sus 7-15 días de duración y agrupados en los meses de la escuela… Haced la cuenta. Estáis en lo cierto, “con mocos todo el año”.
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Con la maduración del sistema inmune (con el paso del tiempo) y entrando en contacto con estos virus habituales en nuestro medio es su forma de inmunizarse, ya que de esta forma generarán poco a poco defensas para que quede una memoria inmunológica. El paso de los virus va dejando el recuerdo en el sistema inmune y si tu hij@ se encuentra con el mismo bicho, sus defensas cada vez serán más capaces de “atacarlo” y combatir con mayor eficacia la infección. Por este motivo el primer año de escuela infantil es el más complicado, pero a medida que pasan los meses (y años) va mejorando. 💪🏼

¿Puedo hacer algo para “subirle las defensas”?

Hay una serie de medidas que han demostrado ser útiles para disminuir la incidencia de infecciones y que se contagie “un poquito menos”:

  • Ofrece lactancia materna siempre que sea posible: la leche contiene anticuerpos maternos que protegen al bebé lactante y además conforman una microbiota intestinal que influye en el sistema inmune. Los bebés que toman lactancia materna tienen menos número procesos infecciosos y de menos duración (otitis, diarreas, infecciones respiratorias…). Se ha descrito más beneficio a mayor tiempo de lactancia materna. La OMS recomienda continuar con la lactancia hasta los 2 años o más siempre que madre e hij@ deseen.
  • Hábitos de vida saludables:
    • Alimentación saludable, variada y equilibrada. Rica en todos los grupos de alimentos. Es la mejor fuente de nutrientes, vitaminas y minerales, esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestro sistema inmune. 
    • Ejercicio físico diario, sobre todo al aire libre
    • Descansar adecuadamente
  • Evitar la exposición al tabaco (evitar tabaquismo pasivo). El humo del tabaco se asocia a mayor número y gravedad de enfermedades, principalmente respiratorias en los niños (bronquiolitis, asma, neumonías) 
  • Mantener el calendario vacunal al día. Las vacunas ayudan a prevenir infecciones, disminuir sus complicaciones y reducir muertes. 
  • Medidas de higiene:
    • Lavado frecuente de manos
    • Uso de pañuelos desechables
  • Respetar el tiempo de exclusión escolar (conocer cuales son enfermedades de exclusión escolar y sus periodos) y quedarse en casa si está enfermo.

¿Y jarabes de vitaminas? ¿Algo que le aumente las defensas?

Es cierto que hay distintos productos que afirman ser útiles para “aumentar o reforzar las defensas”. Al ser considerados “complementos alimenticios” son de venta libre en parafarmacias/farmacias, y sin necesidad de receta médica.

No hay evidencia de que los multivitamínicos ni aquellos productos que prometen “aumentar o reforzar” las defensas (Vitamina C,  probióticos, Jalea real, propóleo…) mejoren la inmunidad y prevengan infecciones habituales en pediatría.

Las vitaminas son necesarias, pero estas vitaminas se consiguen con alimentación variada y equilibrada, sin ser necesario ningún aporte adicional. Algunos ejemplos de vitaminas y minerales:

  • Vitamina D: la dieta aporta un 10% a través de pescado, huevo o la leche. También aparece como provitamina en algunos vegetales. El 90% restante se obtiene a partir de la radiación ultravioleta
  • Zinc: carne, los frutos secos o la avena.
  • Hierro: carne, pescado, huevo, legumbres y verduras 
  • Vitamina C: se encuentra en todos vegetales, aunque destaca en el pimiento, el perejil y el brócoli. También en cítricos (naranja, limón, pomelo, mandarina) u otras frutas como kiwi o fresas. 

Otras moléculas específicas presentan estudios que afirman su utilidad, pero estos son de baja calidad y financiados por el laboratorio en cuestión. En estudios de buena calidad tampoco se encuentra beneficio de su uso. 

¿Cuándo sospechamos un problema real de las defensas?

Las inmunodeficiencias o déficits inmunitarios son enfermedades poco frecuentes. De hecho son consideradas enfermedades “raras”. En niños con estas enfermedades se padecen infecciones más frecuentes de lo habitual, más graves, durante más tiempo y responden peor a los medicamentos habituales requiriendo ingresos. 

En este caso tu pediatra solicitará a tu hij@ una analítica para descartar la existencia de alguna deficiencia. 

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